martes, 8 de marzo de 2016

POESÍA. "Reglas de juego para los hombres que quieran amar a las mujeres". Gioconda Belli (Nicaragua, 1948)




REGLAS DE JUEGO PARA LOS HOMBRES QUE QUIERAN AMAR A LAS MUJERES


I
El hombre que me ame
deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
encontrar la profundidad de mis ojos
y conocer lo que anida en mí,
la golondrina transparente de la ternura.


II
El hombre que me ame
no querrá poseerme como una mercancía,
ni exhibirme como un trofeo de caza,
sabrá estar a mi lado
con el mismo amor
con que yo estaré al lado suyo.


III
El amor del hombre que me ame
será fuerte como los árboles de ceibo,
protector y seguro como ellos,
limpio como una mañana de diciembre.


IV 
El hombre que me ame
no dudará de mi sonrisa
ni temerá la abundancia de mi pelo,
respetará la tristeza, el silencio
y con caricias tocará mi vientre como guitarra
para que brote música y alegría
desde el fondo de mi cuerpo.


V
El hombre que me ame 
podrá encontrar en mí
la hamaca donde descansar
el pesado fardo de sus preocupaciones
la amiga con quien compartir sus íntimos secretos,
el lago donde flotar
sin miedo de que el ancla del compromiso
le impida volar cuando se le ocurra ser pájaro.


VI
El hombre que me ame
hará poesía con su vida,
construyendo cada día
con la mirada puesta en el futuro.


VII
Por sobre todas las cosas,
el hombre que me ame
deberá amar al pueblo
no como una abstracta palabra
sacada de la manga,
sino como algo real, concreto,
ante quien rendir homenaje con acciones
y dar la vida si es necesario.


VIII
El hombre que me ame
reconocerá mi rostro en la trinchera,
rodilla en tierra me amará
mientras los dos disparamos juntos
contra el enemigo.


IX
El amor de mi hombre
no conocerá el miedo a la entrega,
ni temerá descubrirse ante la magia del enamoramiento
en una plaza llena de multitudes.
Podrá gritar -te quiero-o hacer rótulos en lo alto de los edificios
proclamando su derecho a sentir
el más hermoso y humano de los sentimientos.


X
El amor de mi hombre
no le huirá a las cocinas,
ni a los pañales del hijo,
será como un viento fresco
llevándose entre nubes de sueño y de pasado,
las debilidades que, por siglos,
nos mantuvieron separados
como seres de distinta estatura.


XI
El amor de mi hombre
no querrá rotularme y etiquetarme,
me dará aire, espacio,
alimento para crecer y ser mejor,
como una Revolución
que hace de cada día
el comienzo de una nueva victoria.

lunes, 7 de marzo de 2016

POESÍA. GUERRA CIVIL ESPAÑOLA. "Ciudad cero", de Ángel González (1925-2008)




CIUDAD CERO

Una revolución.
Luego una guerra.
En aquellos dos años —que eran
la quinta parte de toda mi vida—,
ya había experimentado sensaciones distintas.
Imaginé más tarde
lo que es la lucha en calidad de hombre.
Pero como tal niño,
la guerra, para mí, era tan sólo:
suspensión de las clases escolares,
Isabelita en bragas en el sótano,
cementerios de coches, pisos
abandonados, hambre indefinible,
sangre descubierta
en la tierra o las losas de la calle,
un terror que duraba
lo que el frágil rumor de los cristales         
después de la explosión,                                           
Ángel González
y el casi incomprensible 
dolor de los adultos, 
sus lágrimas, su miedo, 
su ira sofocada, 
que, por algún resquicio, 
entraban en mi alma 
para desvanecerse luego, pronto, 
ante uno de los muchos 
prodigios cotidianos: el hallazgo 
de una bala aún caliente, 
el incendio 
de un edificio próximo, 
los restos de un saqueo 
—papeles y retratos 
en medio de la calle... 

Todo pasó, 
todo es borroso ahora, todo 
menos eso que apenas percibía 
en aquel tiempo 
y que, años más tarde, 
resurgió en mi interior, ya para siempre: 
este miedo difuso, 
esta ira repentina, 
estas imprevisibles 
y verdaderas ganas de llorar.

domingo, 28 de febrero de 2016

FRAGMENTOS LITERARIOS. Primeras páginas de la nueva novela de Mario Vargas Llosa

El secreto de ‘Cinco esquinas’

Mario Vargas Llosa regresa a una Lima oprimida bajo el yugo dictatorial. Este es un adelanto de la nueva novela del Nobel de Literatura

Una imagen del barrio limeño de Cinco Esquinas.
Una imagen del barrio limeño de Cinco Esquinas. 






NOTICIAS LITERARIAS. Cata de libros


Pasa del vino, lo último son las catas de libros



Hay cuentos que tienen un final amargo, poemas que entran suave en boca, pero con un retrogusto de semanas, y también hay novelas cuyo buqué es capaz de transportarnos, en un segundo, al otro lado del mundo. La literatura sabe, huele, se mastica y hasta, a veces, se escupe. Por eso, lo último es catarla. Como con el vino. Y con vino, por cierto.
El artífice de tan intrincada sinestesia, Eitan Felner prefiere la denominación anglosajona, book tasting, para referirse a estos encuentros entre lectores. Ojo, importante no confundirlo con un club de lectura: "Aquí no se viene a hablar de libros, sino a que los libros nos hablen a nosotros".
La experiencia consiste en descubrir nuevas lecturas de boca de otros apasionados de lo escrito. Pero no vale cualquier cosa, también hay normas. "Se elige un tema de antemano y cada uno trae un texto que le haya emocionado y quiera compartir con los demás", explica Felner. Todo aderezado con vino y buenas tapas.
Literatura erótica en un sex shop
Nada queda al azar en el noble arte de catar libros, ni siquiera el escenario. El creador de Book Tasting ha organizado más de 25 degustaciones sobre distintos temas, siempre en relación con el entorno: el placer de la comida se discute mejor en un mercado; la amistad fue la protagonista viendo el atardecer; los recuerdos vinieron a la mente en un clásico ultramarinos; elamor y el desamor llevaron su lucha a un jardín escondido en el centro de Madrid (evidentemente, lo segundo ganó por goleada); incluso la literatura erótica se hizo su sitio en un sex shop, "acompañada de cava y frutas afrodisíacas".
Hoy por hoy, Felner sólo invita a paladear páginas impresas en Madrid, pero ya han sucumbido a este festín de letras Francia, Chile, Buenos Aires, Nueva York y San Francisco. Con la idea de "sacar los libros del armario intelectual", sentarse a escuchar (y a escucharse) fragmentos de obras desconocidas es, cuanto menos, una deliciosa manera de saborear la literatura.